sábado 25 de junio de 2011

Trabajando en la Estrella de la Muerte

Hace unas semanas que he empezado a trabajar en la Estrella de la Muerte, obviamente, he tenido que infiltrarme para poder acceder a ella... Y esto compañeros, es solo el principio...


(Play para leer bien la entrada)

PAM! PAM! PARA-PAM! PARA PARA PAM! PAM! PAM! PARA-PAM! PARA PARA PAM! PAM! PAM! PARA-PAM! PARA PARA PAM! PAM! PAM! PARA-PAM! PARA PARA PAM! PA! PA! PA! PAM! PARAM! PAM! PARAM! PA!! PA!! PA!! PAM PARAM PAM PARAM...

Todos los días salgo de casa para coger el Halcón Milenario o el cercanías de Renfe que me deja en las inmediaciones de la Estrella de la Muerte. En esos momentos tengo que extremar las precauciones... estamos en territorio del Imperio Galáctico y ellos son los que mandan en este lugar. Un paso en falso podría llevarme a la mismísima muerte laboral... no es para ir en bromas compañeros.

Una nave especial del Imperio llamada autobús viene a recogernos a la estación del tren después de bajar del Halcón Milenario. Entonces me infiltro y me mezclo como un soldado más, como una clonación del famoso mercenario Jango Fett Ansar, salido de las mismas entrañas del liberalismo económico más despiadado de Georgetown. No sé hasta que punto las ideas capitalistas habrán sorbido los cerebros de todos los que allí trabajamos... pero el ejército clon obedece y no abre la boca para protestar...

Llegamos a la Estrella de la Muerte... Desde el momento que subes a la nave llamada autobús vemos su cartel amenazador a lo lejos. Los componentes del ejército clon bajamos de la nave y empezamos a pasar controles de seguridad, al otro lado de las vallas los droidekas de seguridad nos miran con cara amenazadora, y a la mínima que tienes un problema te dejan sin entrar a la espera de órdenes superiores.

Cuando accedes a la Estrella de la Muerte por tu lado van pasando los Sith, seguidores del lado oscuro que no tienen problemas en embargar las viviendas que hagan falta a cambio de poder entrar con su nave Mercedes hasta el corazón de la inmensa luna negra.

Una vez dentro tus movimientos están siendo vigilados en todo momento y no puedes entrar ni salir según en que sitios...
Por los pasillos y la cafetería de la Estrella de la Muerte te cruzas con los Darth Vaders de turno, te miran con cara de desconfianza... porque por muy bueno que sea tu disfraz, detectan el poder de la fuerza a pocos metros de distancia...

Pero no estoy solo compañeros... Sin ir más lejos el jueves pasado conocí a otro aprendiz del mismísimo Yoda Bakunin; un punky que se había cortado la cresta y había dejado las botas en casa, pero al que las canciones de Eskorbuto le habían delatado en mi presencia. "Tranquilo compañero jedi, no estás solo".

Y no solo eso, sino que las huelgas han llegado a la mismísima Estrella de la Muerte. Parece que al ejército no le han lavado la cabeza tanto como los Siths se pensaban, ya que todos los jueves los clons abandonan sus puestos de trabajo dejando a estos obstinados neocons solos en sus oscuros despachos.

La esperanza renace desde el mismo corazón del mal. Y es que todos sabemos como termina esta historia. Todos sabemos que en el momento de la verdad la fuerza es más poderosa en el lado del bien, y que el mayor aprendiz del lado oscuro; Darth Vader, termina cogiendo a Sidious Rato Botín y lo arroja al núcleo del reactor.



Así es la historia y así se repetirá. Mientras tanto, manteneos alerta.

Que la fuerza os acompañe mis pequeños jedis.

- elResponsable -

1 comentarios:

L'Abominable dijo...

Per al punky deu ser fotut deixar-se les botes a casa...i haver-se de tallar la cresta...no et dic res!!
Punk's not dead!!
<-L'Abominable->